Después de un día en el que descubrimos la Iglesia más linda jamás vista y una misa en italiano luego de la cual un viejito contó las peripecias de la vida de su amigo muerto, de lo que sólo entendimos algunas palabras, como cuando recordó que los dos habían caminado bajo la misma luna tantas veces. Nos emocionamos ante lo inesperada de esta afectuosa gente del sur de Italia que no tiene miedo ni protocolo para decir lo que sienten y para emocionarse frente a otros, sin verguenza.
La Iglesia tenía tantas influencias extrañas que por momentos parecía más bien un templo árabe, y sentimos esa confluencia de cosas, la misma que estamos experimentando todos estos días, conociendo gente nueva, tratando de expresarnos en otro idioma y lo más importante, tratando de entendernos.
Y la vuelta, a eso quería llegar. El viaje de vuelta, de noche, con las luces apagadas, mirando absortas hacia afuera, con la nariz literalmente pegada a la ventana, fue la visión más increíble que tuve. Me frustra bastante saber que no lo voy a poder explicar, y tampoco fotos bastarían, pero digamos que la sensación era la de magia. Eso. Quizás suene medio tonto pero las 2 horas que duró el trayecto me sentí como envuelta en una película, en una forma de irrealidad, y todo cobraba un brillo distinto.
El colectivo va haciendo todas las curvas del camino, todo cornisa, y a cada vuelta me quedo sin aire porque aparecen los pueblitos que bajan de la montaña al mar, puras luces iluminando la noche. El mar inmenso a nuestra izquierda, imponente, oscuro, y a nuestra derecha y adelante la montaña y las luces. Diminutos puntitos que no se si le hablan a mis ojos de la belleza de las cosas chiquitas, de la grandeza del mar o simplemente de lo mágico que es ver que la noche y la luz se llevan tan bien.
El viaje es de ida, no puedo volver de esa visión. Porque las imágenes se quedaron adentro de mi cabeza y como canta Serrat "llevo tu luz y tu olor por donde quiera que vaya,y amontonado en tu arena guardo amor, juegos y penas" , ahora llevo siempre conmigo un poco del Meditarráneo.